Domingo, 26 de Julio del 2026

Enfrentados en la cancha, unidos en la fe: La espiritualidad en la cita mundialista

Enfrentados en la cancha, unidos en la fe: La espiritualidad en la cita mundialista

Messi acaba de convertir, se persigna, y levanta sus manos hacia el cielo; Enzo Fernández marca un gol, se arrodilla delante de un estadio repleto con 80000 personas y ora agradeciendo a Dios; Mohamed Salah se arrodilla también, pero para agradecer a Alá; jugadores de Alemania y Curazao se unen en oración tras el partido, así como integrantes de Francia e Inglaterra hacen lo mismo tras el partido por el 3º puesto... “Durante el partido somos rivales, pero después somos hermanos en Cristo”, expresó Nmecha, jugador de Curazao. Justin Bieber, famoso cantante, tocó un tema titulado "Aleluya" en la inauguración del mundial, descolocando a más de uno que esperaba algún hit tradicional de su repertorio. y así podría continuar dando más ejemplos de manifestaciones religiosas y de fe que acontecieron en este Mundial 2026. 

 De no creer, inaudito. Un fenómeno que hizo eclosión ya explícitamente este año, y caminando en la cornisa contra la reglamentación de la FIFA acerca de banderas políticas y religiosas.

Hace algunos años, estábamos acostumbrados a que algunos atrevidos como la Selección de Brasil se tomara de las manos, y oraran a Jesús en medio de una infartante definición del título por penales. En Qatar ya se veía un poco más. Pero lo de esta cita mundialista es un fenómeno sociológico que vale la pena analizar. ¿Qué hizo que rivales, individuos de diversos credos, se unieran en esta pública expresión de sus creencias?

 La religión, ya lo sabemos por su etimología, une, liga, en un comienzo, al hombre con Dios. Pero aquí vemos que hombres estrechan lazos entre sí. Maravilloso, un espectáculo sin precedentes. Yo pensaba que era el único lunático que oraba antes de los partidos, pidiendo que los ángeles del Señor despejaran el área en un córner, o me arrodillara a pedir que J.C. Olave le atajara el penal decisivo a Pavone en la final por el ascenso de Belgrano ante River. Pero me dejaron chico. Lo de Enzo y los jugadores musulmanes que se arrodillan delante de todo un estadio, cámaras, luces, periodistas internacionales, para tener un momento personal con su dios va más allá de cualquier descripción.

 El fútbol, que ya de por sí une a las personas, de una provincia, de un país, del Mundo, se ha hermanado con la fe y la religión. Un refugio para el alma agobiada por las presiones de obtener un resultado, del márquetin, de los negocios. "En una era donde el fútbol está dominado por la tecnología (VAR, métricas avanzadas) y la comercialización, la necesidad humana de trascendencia, gratitud y comunidad espiritual sigue siendo invencible".

En una era de alta presión mediática y comercial, el componente espiritual sigue siendo un pilar fundamental para muchos atletas. Mientras las gradas a menudo reproducen tensiones o rivalidades de origen político o geográfico, en el terreno de juego la espiritualidad actúa como un lenguaje universal que recuerda a los atletas que, antes que rivales o estrellas de millonarios contratos, son seres humanos en la derrota o la victoria. En un entorno implacable donde el éxito y el fracaso se miden por milímetros y la crítica pública es despiadada, la fe ofrece un ancla emocional: una certeza que no depende del marcador ni del aplauso del público.

Ahora, a todo esto, ¿a quién atiende Dios?... Todos oramos con la misma fe, intensidad y anhelo de ser respondidos. Pero solo uno gana. ¿Interviene Dios en el deporte, así como lo hace en otras áreas de la vida? ¿Es una frivolidad, o toma en serio el pedido de sus hijos? ¿Qué tema, ¿no? Aquí entramos en un terreno un poco subjetivo, ya que a pesar de que es cierto que hay negocios y arreglos en los partidos, nadie te saca de la cabeza el hecho de que Dios te haya respondido, porque lo viviste, fuiste testigo, fue un milagro, de otra manera no podía suceder.

El fútbol es un reflejo de la sociedad, y como buena noticia puedo destacar que las manifestaciones de fe y religión han llegado y se han visibilizado. Amén por eso, ¡me encanta! El impacto a la audiencia y los espectadores es tremendo, millones lo miran y se quedan pensando, o simplemente quedan más que asombrados.

 "Podrán regular las camisetas y cronometrar cada segundo del juego, pero mientras haya futbolistas buscando sentido en la victoria o consuelo en la derrota, el cielo seguirá siendo el espectador más observado en la cancha."

 Así como hay mafias, arreglos y negocios detrás del fútbol, también salen a la luz tendencias como ésta. A disfrutar, los creyentes, y sorprenderse los que no, pero la fe, la religión y el deporte ya se han dado las manos.