Misionero y guaraní
“Misionero y guaraní” es el título de una canción emblemática de Alcibíades Alarcón (1940-1985). Tuve la fortuna de conocer al autor durante mi adolescencia, cuando se presentó con su guitarra en el Club Social de San Ignacio. De aquella tarde conservo el recuerdo de su bella presencia y su excelente música.
Alarcón falleció prematuramente en Garupá a los 44 años, el 16 de abril de 1985, y sus restos descansan en el cementerio La Piedad de Posadas. Más allá de sus múltiples dotes artísticas - sobre las cuales ya profundicé en mi libro Lo que cuentan las canciones -, resulta evidente que el músico se identificaba plenamente con la cultura de la tierra colorada. De hecho, en su obra inmortalizó el deseo de que su tumba llevara una inscripción en guaraní, un anhelo que se cumplió tras su partida prematura.
En lo personal, me conmueve especialmente su mención al Teyú Cuaré (cuyo significado se traduce como “cueva del lagarto”). Ese paraje permanece en mi memoria porque allí vivimos durante toda la década de 1960, y en su escuela primaria mi madre María Delia Borges de Plenc ejerció la docencia a lo largo de doce años.
Para muchos, “Misionero y guaraní” tiene la fuerza para ser considerada el verdadero himno popular de la provincia o, al menos, un segundo himno junto a “Misionerita”. Esta última, cabe recordar, es la canción oficial de Misiones y pertenece a Lucas Braulio Areco (1915-1994), quien paradójicamente era oriundo de Santo Tomé, Corrientes.
Con semejante arraigo, no sorprende que existan tantas versiones de la obra de Alarcón. Más allá de su registro original de 1978 - una joya casera e íntima donde lo acompaña el bandoneón del maestro Isaco Abitbol -, la composición ha trascendido géneros hasta llegar incluso al rock. A continuación, comparto algunos ejemplos.
Entre las interpretaciones más conmovedoras, se destacan las de Los Tareferos en su disco “Misiones canta al mundo”, y las de Los de Imaguaré, quienes la incluyeron en álbumes emblemáticos como “Chamamé, canto inmortal” y “Memoria de la sangre”. Mención especial merece la versión de corte multicultural y paisajístico registrada en el Parque Turístico Ambiental de la Integración de Bernardo de Irigoyen. Asimismo, existe una memorable reunión musical grabada por Los de Imaguaré junto a Mario Bofill y Niní Flores, plasmada en el disco titulado “Chamamecero”.
La galería de intérpretes de “Misionero y guaraní” es casi interminable. Entre tantas voces reconocidas, vale la pena citar las de Joselo Schuap junto a Fabián Meza y el “Chango” Spaciuk; el dúo de Rosendo y Ofelia; Yamila Cafrune; la entrañable cantora misionera María Ofelia; Lucho Bernal Mateos y Myrian Beatriz Ruiz. La lista, afortunadamente, sigue extendiéndose.
Al escuchar estos acordes, algunas personas - muchas de ellas hoy lejos de la provincia - sienten cómo su mente emocionada regresa de inmediato al terruño de sus afectos. Es un viaje de fantasía y memoria; una melodía que, a fin de cuentas, les ayuda a vivir.
Letra de “Misionero y guaraní”
Yo vengo a entregarte el canto
que te prometió mi entraña
y busco en la milenaria
verde selva guaraní.
Y quiero decirte entero
que yo soy bien misionero
como el yerbal y el guerrero
Don Andrés Guacurarí.
Quiero nombrarlo a Quiroga
pues él escribió una historia
llevando pasión y gloria
viviendo en Teyú Cuaré.
Y he de gritar altanero
que aquí ha vivido el pombero
leyenda que es un misterio
como el yasy yateré.
II
Vengo a decirte en mi canción
lo que una vez te prometí
y he de gritar con toda voz
soy de la raza guaraní.
Sé que una vez me ausentaré
y esto lo voy a repetir
quiero en mi tumba
una escritura en guaraní.
I
Quiero nombrarlo a Quiroga […]
II
Vengo a decirte en mi canción […]