Miércoles, 2 de Septiembre del 2026

Para deshacerse de la melancolía

Para deshacerse de la melancolía

Me preguntaron recientemente sobre los efectos negativos de la música que acentúa la melancolía según los escritos de Elena G. de White y se me ocurrió pensarlo más bien en el valor positivo de la buena música y del buen canto. Me parece que los siguientes párrafos del capítulo sobre “Poesía y Canto” del libro La Educación, por las páginas 167-168, de la autora mencionada, lo presenta en forma positiva sobre las bondades de la buena música y del buen canto, con su capacidad para desvanecer la melancolía, entre otros muchos efectos positivos. La declaración textual es la siguiente:

 “La historia de los cantos de la Biblia está llena de insinuaciones en cuanto a los usos y beneficios de la música y el canto. A menudo se pervierte la música haciéndola servir a malos propósitos, y de ese modo llega a ser uno de los instrumentos más seductores de la tentación. Pero, debidamente empleada es un precioso don de Dios, destinado a elevar los pensamientos hacia temas más nobles, y a inspirar y levantar el alma.

 “Así como los israelitas cuando andaban por el desierto alegraron su camino con la música del canto sagrado, Dios invita a sus hijos de hoy a alegrar por el mismo medio su vida de peregrinaje. Pocos medios hay más eficaces para grabar sus palabras en la memoria que el de repetirlas mediante el 168 canto. Y esa clase de canto tiene un poder maravilloso. Tiene poder para subyugar naturalezas rudas e incultas, para avivar el pensamiento y despertar simpatía, para promover la armonía en la acción, y desvanecer la melancolía y los presentimientos que destruyen el valor y debilitan el esfuerzo.

 “Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual. Cuán a menudo recuerda la memoria alguna palabra de Dios al alma oprimida y a punto de desesperar, mediante el tema olvidado de algún canto de la infancia. Entonces las tentaciones pierden su poder, la vida adquiere nuevo significado y propósito, y se imparte valor y alegría a otras almas” (Elena G. de White, La Educación, p. 167-168).

 Está en nosotros elegir entre lo bueno y lo malo, también en la música, aunque muchos rechacen de plano un pensamiento semejante.