Martes, 3 de Noviembre del 2026

La estupidez y el sufrimiento

La estupidez y el sufrimiento

“Yo he amado a este pueblo” es un bellísimo título para esta antología póstuma del genial teólogo Dietrich Bonhoeffer (1906-1945).[1] El pequeño libro de 78 páginas es una compilación de varios materiales escritos por Bonhoeffer, pastor y teólogo luterano, muerto muy joven, por causa de su oposición al régimen nazi en Alemania.[2]

 El prólogo fue escrito por Hans Rothfels. Por lo que se advierte rápidamente, el autor del prólogo señala correctamente que el leitmotiv de la obrita de Bonhoeffer se relaciona con la “vida responsable”, asumida con fe y libertad contra la gran “mascarada del mal” (en este caso, el nazismo) que confunde los conceptos éticos. Bonhoeffer había escrito sobre esto a principios de 1943, en tiempos de la ascensión de Hitler al poder alemán.

Bonhoeffer, de 27 años, era profesor auxiliar en la Universidad de Berlín y pastor de estudiantes de una escuela superior. Frente a lo que estaba pasando en Alemania, asumió una posición de lucha. Diez años antes, en 1933, fue pastor en Londres, Inglaterra. Lo cierto es que asumió una actividad política de resistencia. En 1935 fue llamado a dirigir el seminario de predicadores de la Iglesia Confesante en Birkenwalde de actividad conspirativa. En 1939 dio conferencias en los Estados Unidos, pero decidió no permanecer allí (contra su propia integridad física).

De regreso en Alemania participó visiblemente en la lucha de la iglesia confesante. En 1943 intervino la Gestapo y en 1945 fue encarcelado en el campo de concentración de Flossenburg. Confinado, se ocupó en escribir sobre teología, filosofía y ética. Además, escribió cartas y poesías. El libro Yo he amado a este pueblo cita escritos anteriores, especialmente el texto titulado “Después de diez años”, donde se explaya particularmente sobre ética y resistencia política.

 El libro reúne siete documentos (aquí mencionaré sólo los dos primeros):

 -“Cartas a un hombre joven”. La primera carta del 18 de junio de 1942 describe cómo era la situación alemana y europea en torno a 1926. Básicamente Bonhoeffer apela a la responsabilidad, entendida como una orientación hacia el porvenir. El autor considera que el mundo se había hundido. Dice textualmente: “La irresponsabilidad frente al futuro es nihilismo; la irresponsabilidad frente al presente es fanatismo”. El autor propone que deben vencerse ambas, creyendo en el Creador y Redentor.

 -“Después de diez años”. Este texto de 1942 envió Bonhoeffer a sus amigos como un regalo de Navidad. El autor vuelve sobre la vida responsable y agrega: “La gran mascarada de mal ha trastocado todos los conceptos éticos”. El autor habla del “seguro camino del deber”, como una salida y considera una tragedia consentir en lo malo para evitar lo peor. Se refiere al refugio de la virtuosidad privada, cerrar los ojos y la boca ante la injusticia. En su sentir esto es autoengaño e hipocresía. Por ello hace un llamado a la acción obediente y responsable en fe y dependencia exclusiva de Dios. Pregunta: “¿Dónde están estos responsables?”. Entonces apela al coraje civil, más que a la valentía o la abnegación, al argumentar que los alemanes aprendieron la obediencia, pero resignaron la libertad y que esa subordinación fue aprovechada por el mal. Estaba faltando la acción libre, responsable contra la profesión y el encargo.

 Después refiere a “la estupidez”. Dice Bonhoeffer: “La estupidez es un amigo más peligroso del bien que el mal […] Podemos protestar contra el mal […] en cambio estamos indefensos frente a la estupidez”.

 Bonhoeffer se cuestiona el desprecio por el género humano, y dice: “Es muy grande el peligro de dejarnos arrastrar a despreciar al género humano”. Concluye que no tenemos derecho a hacerlo y discurre luego sobre el tema de la justicia inmanente y sobre el obrar de Dios en la historia, para concluir que la fe vence el temor ante el porvenir. Sigue hablando de la necesidad de fortificar y fomentar la confianza, porque ella proporciona buena convivencia y felicidad.

 Alega que el cristiano “debe defender con pasión el respeto por la cualidad humana”. Invita el autor a la compasión, porque “no somos amos sino herramientas en manos del amo de la historia”. ¿Cómo enfrentar, entonces, el sufrimiento? “Es posible que el día del Juicio Final sobrevenga mañana; entonces abandonaremos gustosamente el trabajo por un futuro mejor; mas no antes” (continuará).

 

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-[1] Dietrich Bonhoeffer, Yo he amado a este pueblo, trad. Greta Mayena (Buenos Aires: La Aurora, 1969). Título original alemán: Ich Habe Dieses Volkgeliebt.

[2] Lo primero que compartí sobre el pensamiento de Dietrich Bonhoeffer fue una ponencia: “Nachfolge y la teología secular de Dietrich Bonhoeffer”, en la Jornada de Investigación de Posgrado titulada “Teólogos influyentes del siglo XX”, organizada por la Escuela de Graduados de la Universidad Adventista del Plata para el 18 de febrero de 2021. La siguiente ponencia se tituló: “El pensamiento fragmentario de Dietrich Bonhoeffer: hacia un cristianismo sin religión”, preparada para el proyecto de investigación: “Teólogos influyentes del siglo XX, parte III”, ofrecida a la Sociedad Adventista de Investigación Teológica del Seminario Adventista de Investigación Teológica de la Facultad de Teología de la Universidad Adventista del Plata, en la convocatoria del 6 de octubre de 2022. El libro contenía el artículo de Daniel Oscar Plenc, “El pensamiento (fragmentario) de Dietrich Bonhoeffer: Hacia un cristianismo sin religión”, en: Teólogos influyentes del Siglo XX, 1ª ed. Karl G. Boskamp Ulloa, Fernando Aranda Fraga, Eds. (Libertador San Martín, Entre Ríos: Editorial UAP, 2026), tomo 3: pp. 67-98.

 

 

 

 

 

 

 

Dr. Daniel Plenc